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Detras de una gran compañia, Hay una gran mujer

Mujer de negocios, perspicaz, aguerrida, madre y emprendedora.
Así es Sandra Rodríguez, la cabeza detrás de Web Kapital

 

Para nuestros clientes no es un secreto que Web Kapital no es cualquier empresa; empezando por nuestra frase insignia “hacemos lo que un amigo haría por ti”, ya que esta expresión definitivamente hace parte de nuestra filosofía. Y como entre los amigos no hay secretos, hoy queremos contarles la historia que hay detrás de esta compañía.

 

Para empezar, abriremos un paréntesis y, a su vez, un interrogante: ¿qué tienen en común empresas como Microsoft, General Electric, P&G y Web Kapital? Algo muy particular, surgieron en época de crisis. Si bien esta última compañía no es tan grande como las anteriores, sí comparte con ellas una historia similar.

 

La empresa del desvare surgió, justamente, de una crisis económica

 

La historia que hoy les contaremos es la de Sandra Rodríguez, gerente general de Web Kapital, la mujer que sin un peso en el bolsillo logró darle vida a una particular idea de negocio. Para darle a inicio a este relato, rememoremos el adagio popular que dice que “nadie es profeta en su propia tierra”, aunque en este caso diremos que nadie es profeta en su profesión. Bien, Sandra es licenciada en ciencias sociales.

 

Fue a comienzos de la década del 2000, cuando Sandra Rodríguez se graduó como licenciada en ciencias sociales, aunque en sus planes no estaba ser docente. Por ese entonces la situación no era la mejor y Sandra no podía estar sin empleo, así que terminó trabajando con su tío como vendedora en un almacén, cargo en el que se desenvolvió como pez en el agua, algo que le atribuye a sus estudios en psicoanálisis y antropología, puesto que siempre supo leer la pretensión de sus clientes. Su audacia en el negocio le permitió empezar a trabajar en la venta de vehículos y de ahí pasó al mundo de las constructoras. Allí conoce a quien se convirtió en su esposo y el padre de sus dos hijos.

 

De licenciada a ´mujer de negocios´

 

La suerte le empezó a sonreír a la joven e intrépida bogotana. Sandra fue contratada por el Ministerio de Defensa como asesor externa de seguros de vida y un año y medio después llegó al mercado financiero con la empresa Crediservicios-Credivalores.. Inicialmente se desempeñó como asesora comercial, con maleta en mano recorrió muchas de las calles de la ciudad capitalina visitando a sus clientes. Su pericia no pasó desapercibida y rápidamente fue ascendida como ejecutiva a nivel Bogotá, en seguida pasó a ser Ejecutiva Regional y en un abrir y cerrar de ojos logró escalar a Ejecutiva Nacional.

 

 

“Sandra Rodriguez – Gerente: Web Kapital S.A.S.”

 

La experiencia en el mercado de las finanzas fue convirtiendo a Sandra en una mujer cada vez más astuta, quien siempre supo afinar su capacidad de liderazgo. Su conocimiento con las entidades operadoras de libranza le permitieron, en el 2007,  crear una fuerza comercial externa freelance, quizás una de las más grande de Colombia en ese momento con Crediservicios-Credivalores. Sandra llegó a tener a su cargo más de 200 asesores freelance, además de los que ya tenía de planta. Las cosas no podían estar mejor y es asi que de la mano de los socios fundadores de Cooexpocredit – Originar, dan inicio a tan gran proyecto hoy una de las compañías mas grandes de Originacion de Libranza.

Fue entonces cuando Sandra   empezó a asesorar importantes entidades bancarias y del sector solidario

 

La desdicha toca la puerta

 

Vale la pena aclarar que el éxito no llegó solo a la vida de Sandra, siempre fue el resultado de un trabajo arduo, honesto y lleno de sacrificios. Pero esos sacrificios empezaron a pasar factura, en el año 2011 Sandra sufrió una trombosis cerebral que la alejó de su trabajo por más de dos meses. Una vez se recuperó continuó su vida laboral como si nada hubiese pasado, es más, con más impulso que antes. Sin embargo, su salud se volvió a quebrantar y tan solo un año después una nueva trombosis estropeó su salud.

 

De nuevo la valentía sale a flote y una vez recuperada, Sandra empezó a trabajar de forma independiente, montó su propia empresa y empezó a asesorar algunas compañías. Esta vez la suerte se mostró esquiva, el negocio no dio los frutos esperados y poco a poco, casi que sin darse cuenta, Sandra fue perdiendo su capital, el mismo que a punta de esfuerzos logró cosechar.

 

Como si sus quebrantos de salud y sus problemas financieros no fueran suficientes, en el 2014 Sandra recibió, la que es quizás, la peor noticia de su vida. Su padre, un hombre honesto y trabajador, quien se dedicó en cuerpo y alma a sus tres hijas, sus más grandes consentidas, sufrió un accidente que lo dejó en coma durante cinco meses. Si bien logró despertar, perdió gran parte de su capacidad física y cognitiva. Aquel hombre vigoroso y lleno de vida, sencillamente se esfumó, él no volvió a ser el de antes. Con el corazón en la mano, Sandra decidió quedarse al lado  de su padre. Mientras tanto, el dinero se hacía cada vez más escaso y como dicen las abuelas, “cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana”. Sandra no había terminado de asimilar la tragedia que trajo consigo el accidente de su padre y cuando menos lo esperó, tuvo que enfrentarse a un proceso de divorcio.

 

Fue un evento desafortunado tras otro. La crisis económica por la que atravesaba no podía estar peor y es ahí, justo en ese momento, cuando Sandra entiende que tiene dos opciones: se hunde en sus problemas y desgracia o sale adelante con todo y los obstáculos a cuestas. La decisión que tomó es más que obvia, Sandra descubrió que en lo profundo de su ser siempre existió una enorme capacidad de resiliencia y sacó a flote la fortaleza que siempre la caracterizó.

 

Un sueño hecho realidad

 

A comienzos del 2015 Sandra atravesaba por la peor crisis financiera de su vida, empezó a buscar oportunidades laborales pero la suerte no estuvo a su favor. Fue en ese momento cuando entendió que ese mal momento económico por el que atravesaba tenía que empezar a ser cosa del pasado. Y bueno, como reposa en una de las clásicas canciones de la orquesta salsera Guayacán, “cuanto más oscurece, es porque más rápido va a amanecer”.

 

Sandra contaba con varios años de experiencia como gerente comercial en el área de libranzas y con todo y sus problemas a cuestas, entendió que debía “cranearse” una buena idea de negocio, eso sí, algo relacionado con lo que mejor sabe hacer, las finanzas. En su cabeza rondaba la idea de crear una compañía que prestara dinero, un crédito sin necesidad de tanta inversión, algo rápido y sin correr muchos riesgos. Pero para darle inicio debía contar con capital, y eso era lo que no tenía. Sandra le contó su idea a un amigo y él, casualmente, tenía diseñado el flujo financiero de una idea de negocio similar. Los astros se empezaron a confabular y Sandra empezó a bosquejar su proyecto a tientas en Word.

 

Tras un arduo estudio de la competencia, digno de una mujer de armas tomar, e investigar los antecedentes de este modelo de negocio, que surgió en Inglaterra, concluyó que ella no quería vender dinero, sino un sentir y la identificación de una necesidad. “Todos debemos plata, pero cómo te la prestan es diferente”, afirma Sandra.

 

Una vez entendió el flujograma operacional de este negocio, encontró su competencia en Colombia, dos empresas exactamente, y descubrió que sus dueños no son colombianos, sí que este fue un triunfo más: Sandra es la primera mujer en este país que ha logrado sacar adelante esta singular idea de negocio. El proyecto fue tomando forma y a comienzos del 2016, con apoyo de una entidad del Eje Cafetero y algunos inversionistas, el negocio empezó a marchar. La dieta obligada del arroz con atún quedo en el pasado y la vida de nuevo le empezó a sonreír.

 

Sandra quiso que su empresa se formara muy similar a su particular estilo, a lo “Google”, con un ambiente fresco, donde el buen trato y la familiaridad prevalezcan. Y así fue. Surgió entonces la idea de convertirse en ese amigo que siempre está ahí, el que no “deja morir”, aquel que hace lo que hoy en día caracteriza a Web Kapital, estar justo en el momento indicado, ser el del “desvare”. Por eso esta compañía ve a sus clientes, no como un número más, sino como lo que realmente son, personas. Y eso, además de generar confianza, también consigue fidelidad.

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Equipo  Web Kapital

 

Ese ambiente de tranquilidad y confianza no solo se refleja en los clientes de la compañía, también en su talento humano, que es de por sí un matriarcado, conformado por un ramillete de mujeres trabajadoras y emprendedoras. Esto no quiere decir que no haya simpatía con el género masculino, ni más faltaba, ya que todos los asesores externos de Web Kapital son hombres, todos talentosos y a quienes Sandra describe como “personas maravillosas”.

 

Para finalizar, les contamos que fue en junio del presente año que salió a flote la operación, el negocio fue abierto al público y muy a pesar de la incertidumbre de muchos de los clientes, Web Kapital ha venido logrando posesionarse como una compañía que además de generar confianza, realmente se ha venido destacando como ese amigo infalible, el del “desvare”.